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Reconocimiento a los 30 alumnos de la Escuela de Práctica Jurídica del Ilustre Colegio de Abogados de Cádiz

La Escuela de Práctica Jurídica del Ilustre Colegio de Abogados de Cádiz, con más de  treinta años de historia desde su fundación el 29 de abril de 1987 -y una de las primeras Escuelas de España que nació con vocación de lograr capacitar a los abogados nóveles para ser unos magníficos abogados en general y en particular del Turno de Oficio-, clausuró ayer el curso 2016-2018 con el acto de entrega de diplomas a los más de 30 alumnos abogados de Cádiz y Algeciras, que han superado satisfactoriamente el Curso de Acceso a la Abogacía.

El acto de clausura estuvo presidido por el Decano del ICA Cádiz, Pascual Valiente; el director de la Escuela de Práctica Jurídica, Alberto Ibars, Isabel Zurita profesora de la Facultad de Derecho de la UCA y José Mendoza, secretario del Colegio. Al respecto, cabe mencionar las palabras que Valiente quiso dedicar a los alumnos, ya compañeros de profesión doblemente titulados “por un lado, con el Grado de Derecho, y por otro, con el titulo que les habilita para ejercer la profesión”. “Vivir siempre el ejercicio de la profesión con emoción, ilusión, valentía y orgullo; pero sobre todo, respetando al compañero y sintiéndoos orgullosos de la abogacía”.

La Escuela de Práctica Jurídica es un centro de perfeccionamiento profesional, sin ánimo de lucro, con entidad propia, autonomía orgánica y funcional, y el grado necesario de personificación para el cumplimiento de sus fines.

El profesorado de la Escuela de Práctica Jurídica en Cádiz ha estado formado por abogados en ejercicio, magistrados, fiscales, secretarios de Administración Local, procuradores, inspectores de Hacienda, notarios, registradores de la propiedad, letrados y profesores universitarios, con amplia y acreditada experiencia profesional.

El objetivo de la Escuela de Práctica Jurídica es el de convertir a un alumno que acaba de terminar sus estudios de Derecho en un magnífico abogado. “Nos esforzamos en que se sienta parte del Colegio de Abogados desde el principio. Que se sienta uno más y con humildad, pero sin miedo. Llevan tras de sí muchos años de estudio y ahora les toca convertirlos en algo productivo para él y la sociedad. Todos nuestros antecesores merecen el máximo respeto y la felicitación más sincera por haber puesto tanto esfuerzo en lograr que la Escuela existiera durante todos estos años”, según señala Alberto José Ibars Pérez, director de la Escuela de Práctica Jurídica  del ICA Cádiz.

Con respecto a la temática que se imparte durante los 16 meses de clase, esta abarca desde una formación generalista- que comprende todas las materias que están incluidas en el programa de acceso a la profesión, pero impartidas desde perspectivas eminentemente prácticas- hasta las reglas generales forenses y deontológicas de la abogacía, para luego pasar a materias sustantivas y procesales tales como Derecho Penal, Civil, Procesal, Administrativo, Social, Internacional Privado, Mercantil, etc. Asimismo, los alumnos completan su formación con una de las materias optativas, eligiendo entre Derecho Marítimo y Portuario y Derecho de Extranjería.

De forma simultánea o consecutiva desarrollan 750 horas prácticas externas y finalizan con una prueba de desarrollo escrita y oral denominada Trabajo Fin de Curso. “Creemos que el alumno debe demostrar que ha aprendido desde el punto de vista práctica de la profesión de abogado”, señala Alberto José Ibars Pérez.

El número de aprobados ha sido del 100 % y el balance del Colegio es muy positivo. “Sin duda, cuando el alumno termina sus estudios está a un nivel completamente diferente del que traía el primer día. No se trata sólo de que aprenda conocimientos sustantivos, sino una forma de trabajar. Debe aceptar que la competencia hoy día entre abogados es muy considerable. La clave para superar esta competencia es el esfuerzo, el estudio y la humildad. Les enseñamos algo tan básico como preguntar. Y lo que es más importante,  a quién preguntar. Los profesores les dejan muy claro que son compañeros y van a seguir siéndolos. Tienen acceso directo a los Fiscales, Jueces, LAJ, notarios y demás profesionales jurídicos que van a tener en frente cuando se cuelguen la toga. Deben respetar esa toga, lo que representa y comprender que su trabajo repercute en sus defendidos. Creo que les enseñamos a asumir esas responsabilidades, pero saben que no van estar solos. El Colegio siempre va a estar con ellos. No hay mejor abogado por ser más rico o pobre, más o menos joven. Por eso creo que salen preparados para su profesión, porque la conocen y la aprenden a respetar. Ni que decir tiene que quien no respeta a sus compañeros, no se respeta a sí mismo, ni a su profesión de abogado”, manifiesta Ibars Pérez.

Cabe recordar que el curso comienza en el mes octubre de cada año y tiene una duración de 16 meses, incluidos los períodos vacacionales. Al respecto, el Colegio de Abogados abre el plazo de preinscripciones en julio y el periodo de matrícula en septiembre. El Colegio tiene establecidas diversas facilidades de pago, al igual que un sistema de becas.

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